Actividades

Hábitos y rutinas (alimentación, higiene y sueño)

además de cubrir las necesidades básicas, es la actividad educativa más importante de la vida cotidiana de la escuela, respetando el ritmo propio de cada niño. ¿Por qué son tan importantes? Porque al repetirse de forma regular, posibilitan la adquisición de hábitos, de autonomía y de integración social, facilitando momentos para la estimulación de la motricidad, el lenguaje, la afectividad y el desarrollo sensorial. Favorecen la relación con el adulto, ya que estimula la comunicación a través del gesto, la mirada y la voz.

De aprendizaje

a partir de centros de interés que motivan y despiertan la curiosidad de los niños.

Actividades específicas

sensoriales, de atención, memorísticas, psicomotrices…

Rincones de juego simbólico

ofrecen un grado de autonomía considerable. Diversificación de las propuestas de juego, que a su vez permiten crear interacciones entre los niños.

El taller

espacio para la manipulación y la experimentación de diferentes materiales. Espacio para la creación artística y vivencia de sensaciones.